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Sobre ecología y filosofía, cerca del fin del mundo

No suelo escribir sobre veterinaria. Me paso 14 horas al día dando vueltas alrededor de esta materia entre trabajo y máster, y lo ultimo que quiero pensar en cuanto me siento delante del ordenador, es en escribir otro informe. Pero tras mi discusión de la semana con mi profesora no he podido callarme.

El tema de esta semana había sido Ecosistemas marinos y de costa. Consecuentemente, el principal tema de discusión, y la primera pregunta que me puso la profesora fue: ¿Cómo afecta el cambio climático a los ecosistemas marinos? Es una pregunta muy amplia, sobre la cual uno podría escribir un libro. Así que viendo mi cara de estupor, continuo: ¿Qué cambios están ocurriendo en los mares consecuencia del cambio climático?

Ahí ya me dio tiempo a poner las ideas en orden, y recordando la clase que había visto tan solo un día antes, repetí lo que ella misma había dicho en el vídeo.

Por no prolongarme mucho, pues no es la base del articulo, pero si necesario para que comprendáis el resto, os pongo a continuación algunas consecuencias del cambio climático en los ecosistemas acuáticos:

Así, como unos cuantos efectos a los que podríamos añadir: la llegada de enfermedades tropicales o cambios de clima drásticos (como el vortex polar que es noticia en USA). Puede que los veamos más sobre el tierra, pero es todo un gran ecosistema, y al final, puede relacionarse con el mar.

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¿A dónde quiero llegar con esto? Quiero exponer la situación antes de la siguiente pregunta.

El cambio climático sera irreversible en 12 años (11 ahora), ¿podremos conseguir detenerlo?

En efecto, nuevos estudios indican que para 2030 ya dará igual si queremos o no, que el cambio sera irreversible. Esto ya no entraba en los ecosistemas marinos, pero aún así me puso la pregunta.

Tras unos segundos en blanco, mi única respuesta fue: NO.

Fue la esperada, pues muchos de los que siguen los informes y descubrimientos científicos somos más bien pesimistas. Hay tantos problemas, tantos parches a poner, y tan poca voluntad por parte de la sociedad en general, que uno se pregunta si vale la pena seguir intentándolo.

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El objetivo para detener el cambio climático es claro, y puede parecer simple, pero nada más alejado de la realidad. Detener el aumento de la temperatura global en 1.5ºC no es tan fácil como modular un regulador gigante. Hay muchas cosas que se deben hacer para evitar que los números varíen tan poco: reducir la emisión de dióxido de carbono, para empezar.

Ahí ya se complica la cosa, siempre y cuando, no nos pongamos a considerar que significaría reducir efectivamente estas emisiones. No te engañes, puedes decirte todo lo que quieras que ir en bici, o comer de proximidad, ayuda (que lo hace), pero no es ni de lejos suficiente. ¿Por que? Pues porque solo eres una persona, una persona de 7 billones. Y ni siquiera si la mayoría de esos siete billones se subieran al carro sería posible. Las empresas siguen siendo las máximas contaminadoras.

El poder del individuo vs el poder de la sociedad

100 empresas son responsables del 71% de las emisiones globales desde 1988. ¿Cómo es entonces me pides a mi que vaya en bici? Los individuos no estamos exentos de culpa, esas empresas producen a semejante ritmo porque nosotros les compramos los productos o servicios.

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Pero es una ironía, que las mayores contaminadoras, esperen que seamos nosotros, como individuos, los que induzcamos el cambio.

Aquí entra todo el rollo de la economía capitalista: si a ti como consumidor te preocupa el cambio climático, las empresas se amoldaran para que sigas consumiendo. Por ende, ¿podemos cambiar a las empresas con nuestra conducta individual?

Se ha probado ya que no, o por lo menos, no lo suficientemente rápido. Somos 7 billones, y pese a que cada vez más y más de nosotros decidamos actuar de forma reflexionada, van a seguir habiendo millones que no. Por tanto, sería una locura esperar que ese cambio mágico capitalista llegue a tiempo.

Dicho esto, el consumidor tiene (presuntamente) una baza más a su favor. Esos son los políticos y gobernantes, que pueden regular la actividad de esas empresas y del país, por medio de leyes. No me atrevo a hablar de otros países, pero de donde yo vengo, los políticos solo responden a las corporativas.

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Pueden prometerte literalmente lo que quieran (la creación de una hada mágica que convierta la contaminación en aire puro) en el programa electoral, que cuando lleguen a sus asientos de terciopelo, van a lamerle el culo a los empresarios que han pagado su campaña.

Eso nos lo pone verdaderamente difícil. La política, tal y como esta hecha ahora, no da el llamado poder al pueblo que vota, sino al que pone la pasta.

Y empezamos una vez más con el ciclo capitalista.

El cambio generalizado de la población conseguirá, algún día, inducir el cambio en las políticas y las empresas. Pero no va a ser en la próxima década, ¿por que?

Colonialismo del siglo XXI

Seguimos siendo 7 billones de personas. No voy a cansarme de repetirlo. Y cada una queremos cosas diferentes.

Así como los países “desarrollados” empezamos a tener un pensamiento más concienzudo en cuanto a nuestro efecto sobre el planeta y empezamos a tomar acciones al respecto. Muchos países “del Sur” están viviendo ahora el desarrollo económico que nosotros vivimos hace 200 añitos. Este retraso se debe en gran parte a nuestra culpa, y a esa cosita tan “guay” llamada colonialismo.

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Así que, mientras nosotros podemos empezar a invertir en métodos menos demoledores para el medio ambiente. Muchos otros países empiezan ahora a tener esas fabricas super contaminantes contra las que luchamos los países del norte. Sí, vivimos todos en el mismo planeta, ¿pero que derecho tenemos nosotros después de expoliarlos, para volver a decirles que renuncien a ese poco desarrollo que tienen?

(Todo eso sin contar con que seguimos expoliandolos a base de hachazo capitalista. ¿O te crees que los que recogen el Coltan del Congo están bien pagados? ¿O que el agricultor que siembra hecateras y hectareas para que tu puedas comerte tu donut le da para comprar uno?)

Para acabar mi pensamiento pesimista

Una vez más nos encontramos con un problema nuestro. Algo que como individuos debemos luchar para solucionar, pero somos incapaces de cara a corporaciones y gobiernos. Tras años de lucha, conseguimos que se avanzara minimamente en el Acuerdo de París, y muchos lo tacharon de insuficiente. Por mucho que luchemos, parecemos seguir dándonos de bruces contra la realidad: el mundo no esta preparado para cambiar su forma de ser.

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En parte estoy de acuerdo. Puedo ser todo lo ecologista que quiera, y tener pesadillas con el futuro del planeta, pero estoy escribiendo esto desde mi ordenador portátil, con mi teléfono mobil al lado, sentada sobre una silla de plástico y metal hecha en China, y a punto de comer mi cena sin haber mirado si todos mis productos venían de proximidad. Puede que incluso, tire algo de esa comida, porque se me va a estropear.

Estamos acostumbrados a una forma de vida. Podemos comprar todas las mierdas ecológicas o hacer todas las donaciones que queramos. Pero el único modo de dejar de jugar al juego capitalista es hacer lo que unos pocos valientes hacen: irse a un pueblo abandonado y montarse una granja autosuficiente. Y, muy a mi pesar, no estoy dispuesta a hacerlo.

Mi egoísmo puede estar costandole un alto precio al planeta. Pues igual que yo, muchos otros van a opinar lo mismo. Y una vez más votaremos a los mismos lideres, pese a saber que no van a hacernos caso.

Intentando dar una luz optimista, pues no quiero que mandéis todas las buenas acciones que se han conseguido hasta la fecha a la mierda, os diré que vamos mejorando día a día. Algún día, puede que consigamos ese bonito objetivo, a base de luchas y luchas. Pero no sera pronto, por desgracia. Ha hecho falta un cambio generacional para que empecemos a preocuparnos por el planeta. Harán falta un par más para que consigamos tomar el camino correcto. El cambio lleva un tiempo que por desgracia no tenemos.

Uff, que difícil es ser positiva. Me despisto y vuelvo a anunciar el fin del mundo.

Lo que quiero dejar como nota final es que no es el fin del mundo. Puede que sea un nuevo mundo en que la humanidad ya no pueda vivir. Pero la vida en si, continuara, de un modo u otro. (Tardigrados y cucarachas mandaran en el próximo orden).

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Pero volviendo a los humanos… Si nos lo proponemos podemos conseguir lo imposible. Fuimos a la luna, ¿no? Erradicamos enfermedades que acababan con más gente que las guerras, ¿verdad? Quizás consigamos salvarnos, los medios siguen recordándonos que podemos hacer mucho cuando nos ponemos deacuerdo. Así que no desfallezcas, sigue luchando, reciclando y todo lo demás. El cambio va a llegar. Puede que tarde, puede que no.

Puedo contar con que encontraremos la forma de seguir existiendo. Aunque tengamos que ir a Marte. Y para entonces, no querrás que tus nietos te miren con malos ojos por no haberlo, por lo menos, intentado.

 

 

 

 

 

 

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